Suenan las sirenas de un coche patrulla. La Policía nos abre paso entre los infinitos atascos en Ahmedabad, la capital del estado de Guyarat, al oeste de la India. Los coches, las motos y los famosos 'tuctuc' (triciclos a motor) inundan toda la calzada pegados unos contra otros, pero sin llegar a chocar, sobre unas líneas de tráfico que nadie respeta. La melodía policial se convierte en la nueva normalidad de nuestro silencio, perturbado constantemente por la orquesta de cláxones a los que uno no termina de acostumbrarse. Las motocicletas y los 'tuctuc' se encargan de los agudos, mientras que los automóviles ofrecen los tonos medios. Los graves corren a cargo de nuestro autobús, en el que viajamos unos periodistas europeos invitados por el Ministerio de Exteriores de la India .El motivo del viaje es conocer el país, entender dónde se encuentra en el marco geopolítico mundial y sus aspiraciones a medio y largo plazo. Enseguida queda claro que el año 2047 está marcado en rojo en el calendario indio. Para entonces, la República de la India cumplirá un siglo tras lograr su independencia en 1947. Nueva Delhi aspira a conseguir una renovación integral del país a través de colosales inversiones públicas y capital extranjero.
La India es un Estado federal cuya población está en torno a los 1.450 millones de habitantes , superando por poco a China, pero con un tercio de su territorio. La profesora Eva Borreguero, experta en la India, defiende que «es una potencia mundial global, avalada por los datos». La edad media de los habitantes es inferior a 30 años, según Naciones Unidas. Además, el 65% de la población activa tiene menos de 35 años, según datos de la empresa pública GIFT City, que se encarga de desarrollar una ciudad inteligente en Guyarat.La India se compone de grandes diferencias que conviven entre sí. El desarrollo tecnológico y urbanístico, materializado en puentes que conectan núcleos de población, contrasta con la economía sumergida que funciona a base de autoempleo debajo de estos mismos pasos elevados.
Sin embargo, para el ministro de Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar, la tecnología puede ser una herramienta que eleve a la sociedad desde abajo: «Existen desigualdades de ingresos en la India, como en muchas sociedades. Pero precisamente ahí es donde hoy vemos que una mejor gobernanza y la aplicación de la tecnología marcan la diferencia».