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Averiguaciones de la historia de España
Una mirada crítica a la historiografía oficial
Autor: Señor de Cascales

Los únicos de Filipinas (S. XVIII): Simón de Anda y sus seguidores recuperaron Filipinas, venciendo al Imperio británico, pero la historiografía olvidó

 EL HOMBRE QUE SALVÓ FILIPINAS CON PAPEL Y TINTA E INGENIO... Y POCO MÁS

por Ernest Xínoga

Hay libros que uno lee y cierra con la satisfacción tranquila del que ha pasado un buen rato. Y hay libros que uno cierra con una pregunta incómoda en la cabeza: ¿cómo es posible que esto no lo supiera? Los únicos de Filipinas, de Señor de Cascales, pertenece sin duda a la segunda categoría: más allá de pasar un buen rato; y, evidentemente, quedar totalmente sorprendidos.

El libro rescata del olvido a Simón de Anda y Salazar, un magistrado alavés del siglo XVIII que hizo algo extraordinario: recuperar un archipiélago del Pacífico sin ejército, sin dinero apenas y sin que nadie le hubiera pedido que lo intentara. Los ingleses habían tomado Manila en octubre de 1762 con trece navíos y siete mil soldados veteranos. La rendición llegó rápido. El gobernador capitulo. La ciudad fue saqueada. Todo apuntaba a que España había perdido Filipinas para siempre.

Entonces Anda se escurrió por el río Pasig en la oscuridad.

Llevaba papel sellado bajo el brazo, quinientos pesos en el bolsillo y un criado indio como única compañía. Nada más. Y con eso —con el Código de Indias en la cabeza y una voluntad que los ingleses no supieron calibrar— organizó desde un pueblo de la Pampanga la resistencia que veinte meses después obligaría a los británicos a marcharse por donde habían venido.

Conozco a Señor de Cascales desde hace años. Sé de lo que es capaz cuando se pone a buscar en los archivos. Y aun así, este libro me sorprendió. No por la erudición —eso ya lo esperaba— sino por la manera en que consigue que una historia del siglo XVIII te tenga en tensión como si no supieras el final.

Porque el truco de este libro no es acumular datos. El truco es elegir bien qué contar y cómo contarlo. Señor de Cascales lleva publicando desde hace más de una década, con casi una treintena de títulos que van de la poesía a la investigación histórica, de los versos murcianos del siglo XII a la figura de Jaime I como primer rey de Murcia —tesis que la historiografía oficial sigue sin querer mirar de frente—. No es un escritor que llegue tarde a los temas. Es un escritor que llega cuando los temas le encuentran a él.

Eso es exactamente lo que ocurrió con Anda. Señor de Cascales no fue a buscarlo. Lo encontró de refilón, mientras tiraba de otro hilo, y ya no pudo soltarlo.

El libro se apoya en fuentes primarias de época: la Vida de D. Simón de Anda y Salazar, escrita por Felipe de Govantes y publicada en Manila en 1864, y el Testimonio del Expediente en punto de la Suspensión de Armas, documento oficial de 1763. Las citas aparecen integradas en el texto con naturalidad. No interrumpen la narración. La sostienen.

Y lo que sostienen es una historia que tiene todos los ingredientes del mejor género de aventuras, con la ventaja de que es verdad.

Anda llega a Bulacán de madrugada, con Manila cayendo a sus espaldas, y ante cuatro personas —el alcalde, un artillero y dos frailes— se proclama gobernador, Audiencia y cancillería real. Él solo. Todo a la vez. Y lo dice sin ironía, sin vacilación. Lo dice porque el Código de Indias lo ampara y porque no hay nadie más.

Lo que viene después es aún más inverosímil. Anda fabrica ejércitos de la nada. Los frailes de la Pampanga producen pólvora y cañones mejores que los ingleses. Bustos, un asturiano que explotaba minas en Bulacán, convierte a sus jornaleros en soldados y hostiga a los británicos hasta las mismas puertas de Manila. Los ingleses pierden mil doscientos hombres en los primeros días. Ofrecen cinco mil pesos por la cabeza de Anda. Nadie va a cobrarlo.

Anda responde subiendo la apuesta: diez mil pesos por cada uno de los firmantes ingleses del bando. Pagaderos, añade, para remitirlos como raros fenómenos a España. Difícilmente encontrarás en los archivos del siglo XVIII un documento con más aplomo y más socarronería simultáneos.

Hay una pregunta que el libro deja flotando desde las primeras páginas y que no responde del todo, porque no puede responderla del todo: ¿por qué nadie conoce esta historia?

El propio título lleva la respuesta implícita. Los únicos de Filipinas. Un par de letras separan esa palabra de la otra, la que todos conocemos: los últimos. Los soldados de Baler, los que resistieron once meses en una iglesia sin saber que la guerra había terminado, los que salieron en junio de 1899 con la bandera desplegada para encontrarse con que el mundo había seguido adelante sin ellos. Esa historia la llevaron al cine. Esa historia la enseñaban en las escuelas.

La de Anda, no.

Señor de Cascales ofrece una explicación que me parece certera: los españoles tienen mejor memoria para las derrotas que para las victorias. La épica nacional prefiere el sacrificio inútil a la victoria improbable. Baler encaja perfectamente: valor, lealtad, derrota noble. Anda no encaja: es un abogado que gana con papel y tinta y que encima entrega las cuentas con superávit cuando cede el mando. Es demasiado poco trágico para el gusto nacional.

Hay algo más, creo yo. La historia de Anda exige un tipo de atención que las historias de derrota no exigen. Para entender a Baler basta con saber que resistieron. Para entender a Anda hay que entender el Código de Indias, la guerra de los Siete Años, el Pacto de Familia, la estructura colonial española en el Pacífico. Es una historia más compleja. Y las historias complejas pierden casi siempre el pulso contra las historias simples.

Por eso necesitaba un libro como este.

Una última cosa, y la digo como amigo además de como lector.

Señor de Cascales confiesa en la nota preliminar que escribió este libro contra el tiempo y contra la enfermedad. No lo hizo para que constara en su bibliografía. Lo hizo porque la historia de Anda no podía quedarse sin contar más tiempo. Esa urgencia se nota en cada página. No como precipitación, sino como convicción.

Hay escritores que escriben porque tienen algo que decir. Y hay escritores que escriben porque algo necesita ser dicho y ellos son los únicos que están mirando en esa dirección en ese momento. Señor de Cascales pertenece al segundo grupo. Eso hace que sus libros, incluso los más eruditos, tengan siempre un pulso que los distingue del trabajo académico puro.

Este, en particular, tiene algo más. Tiene la conciencia de que el tiempo aprieta, de que hay historias que merecen sobrevivir a quien las cuenta. Y eso, aunque el lector no sepa nada del autor ni de sus circunstancias, se nota. Se nota en la manera de elegir las escenas. Se nota en el ritmo. Se nota en ese final que no da lástima sino orgullo.

Lean este libro.

Y luego pregunten, sí, el porqué desconocían esta Historia. Pero sobre todo, cuéntenlo.

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Ah, y por supuesto: para mí ha sido un gran placer el sentirme totalmente privilegiado al ser el primero en leer este libro y el que, Señor de Cascales, me pidiera que realizara el prólogo.

Ernest Xínoga es escritor.

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Para adquirirlo...

Los Únicos de Filipinas - Resistencia olvidada

LOS ÚNICOS DE FILIPINAS:
Historia de una resistencia olvidada (S. XVIII)
Señor de Cascales, Ernest Xínoga (prólogo)
15 abril 2026
Portada del libro Los Únicos de Filipinas
Octubre de 1762. Una flota británica de trece navíos y siete mil soldados tomó Manila en cuestión de días. El arzobispo gobernador capituló. La ciudad fue saqueada. España parecía haber perdido Filipinas para siempre.

Pero aquella misma noche, un magistrado de cincuenta y tres años se escurrió de Manila en una pequeña embarcación por el río Pasig. Llevaba pliegos de papel sellado bajo el brazo, quinientos pesos en el bolsillo y un criado indio como única compañía. No llevaba armas. No llevaba soldados. Llevaba el Código de Indias grabado en la memoria y una determinación que los ingleses no supieron medir a tiempo.

Su nombre era Simón de Anda y Salazar, y en los veinte meses siguientes hizo algo que ningún manual militar de la época contemplaba: recuperar un archipiélago del Pacífico sin ejército, fabricar cañones con cañas y cuerda embreada, poner precio a la cabeza de los oficiales británicos, y obligar a la mayor potencia naval del mundo a marcharse por donde había venido.

«Los únicos de Filipinas» es la historia de esa resistencia. Una investigación histórica con vocación narrativa que rescata del olvido al hombre que salvó el archipiélago un siglo antes de que los soldados de Baler se convirtieran en leyenda. Porque todos conocemos a los últimos de Filipinas. Pero casi nadie recuerda a los únicos: los que, contra todo pronóstico, ganaron.
📜 Basado en fuentes primarias de época —entre ellas la Vida de D. Simón de Anda y Salazar (Manila, 1864) y el Testimonio del Expediente en punto de la Suspensión de Armas (1763)—, el libro reconstruye con rigor y pulso narrativo uno de los episodios más extraordinarios y menos contados de la historia colonial española. Una historia de papel, tinta, pólvora casera y una voluntad que los ingleses nunca pudieron comprar, aunque lo intentaron.
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Tapa blanda | Español | Publicado el 15 de abril de 2026 | ISBN: 978-84-128407-3-5
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