¿Una nueva variante con una transmisibilidad y una gravedad muy altas?

¿Qué pasa si aparecen otras variantes más peligrosas que ómicron?

"Hay otro escenario menos favorable. En este, siguen apareciendo variantes como ómicron, que igual no son muy graves, pero sí muy contagiosas. Si aparecen en sitios del mundo donde todavía el acceso a las vacunas es muy limitado, podrían dar lugar a que surjan entonces variantes de escape", señala el inmunólogo.

En ese caso, se necesitarían refuerzos a corto plazo, como ha sucedido hasta ahora. O una vacuna más potente y capaz de evitar nuevos contagios —como la que diseña en España el laboratorio de Luis Enjuanes, del CNB-CSIC—.

"Claramente, se ve que no podemos estar haciendo refuerzos y refuerzos siempre con el mismo tipo de vacuna, como hemos hecho hasta ahora. Hay que buscar otras soluciones para poder inducir una respuesta más potente, más duradera y más efectiva", señala el inmunólogo.

"Tenemos las vacunas que están autorizadas, que son estupendas y nos han ayudado a hacer que la pandemia esté en el punto en el que se encuentra ahora. Pero no son perfectas en absoluto. Nos protegen de la gravedad y la muerte, pero no impiden que el virus se siga transmitiendo", añade Isabel Sola.

"Si nos conformamos con lo que tenemos, nunca avanzaría el conocimiento. Nosotros estamos en esa frontera de ir mejorando lo que ya hay", amplía, haciendo referencia a la vacuna que investiga en el laboratorio de Enjuanes, que se espera que sea la primera esterilizante.

Aún es posible una nueva variante con una transmisibilidad y una gravedad muy altas.

Si este tipo de vacunas aún no estuviesen disponibles y la nueva variante fuera mucho más agresiva que ómicron, el final de la pandemia entonces estaría mucho más lejos de lo que realmente está.

"Es un riesgo importante. Creo que es la situación más peligrosa y esperamos que sea la menos probable", pide López Hoyos.

Barrios cree que es muy complicado que surja una nueva variante con estas características porque la evasión de la respuesta inmune celular —que es la que debemos valorar en conjunto con la inmunidad humoral y la que sabemos que sigue actuando frente a las nuevas variantes— responde eficazmente incluso en los vacunados contra una versión previa del virus.

"La respuesta inmune tiene 2 grandes vertientes. Una es la respuesta inmune humoral a base de anticuerpos, que es más inmediata y más fácil de evadir. La segunda es la inmune celular, que es una respuesta más robusta y que es capaz de identificar muchas más partes del virus", describe Barrios.

"La inmunización de la población es muy alta —tanto por la vacunación como porque una parte también importante de la población ha padecido la enfermedad—. Pero eso no quiere decir que no pueda haber sorpresas porque, evidentemente, una variante nueva que tenga una transmisibilidad muy alta y que tenga una mayor gravedad es posible", recalca el experto de AEV.

El presidente de la SEI insiste en la vigilancia y la supervisión de las medidas de relajación para que no haya un nuevo brote o un nuevo escape.

"Las cifras, que claramente están bajando, están todavía a niveles alrededor de 500 por 100.000 habitantes, que en otras epidemias era algo inadmisible", advierte. En ello coincide con Jesús Pérez, que esperaría a niveles más bajos de riesgo, "125 de incidencia o similares".

"Ahora mismo tenemos una incidencia alta y probablemente la sigamos teniendo y, como es lógico, si quitamos las mascarillas en interiores, se van a dar más infecciones", advierte el experto de la AEV.

Por ello, insiste el doctor López Hoyos, es importante tener en mente que esto no está acabado "ni mucho menos. Parece que cada vez está más cerca y es más fácil. Pero es pronto para poner una fecha".

Barrios pide también que las personas vulnerables o las que no están vacunadas no se confíen y sigan extremando la precaución porque en ellos sí se sabe que no se da un escenario tan favorable. No obstante, la experta cree debemos movernos hacia un mundo más normalizado y empezar a preocuparnos por otros aspectos de la pandemia —como la salud mental—.

Hasta la fecha, todos los expertos consultados por este medio estiman que la primavera de 2022 será importante para el curso de la pandemia, al menos en España.

"A partir de la primavera empezaremos a afrontar una fase pospandémica, de transición, pero todavía no podemos hablar del fin de la pandemia", matiza el doctor Jesús Pérez.

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