China no ha desarrollado ni aprobado vacunas de ARNm

China ha hecho todo lo posible para mantener el virus fuera de sus fronteras y proteger a su población; o casi todo.

Ha mantenido los casos y las muertes en un nivel notablemente bajo gracias a una estrategia de “cero covid” que ha implicado el seguimiento y la localización de todos los casos, el cierre de sus fronteras y el confinamiento de ciudades de millones de personas. Fomentó las vacunas nacionales que permitieron al país llevar a cabo un esfuerzo de inoculación masivo.

Pero dos años después de la pandemia, los 1400 millones de habitantes de China siguen sin tener acceso a una de las vacunas contra el coronavirus más eficaces del mundo. Estas vacunas utilizan la innovadora tecnología de ARNm desarrollada y aprobada en Occidente, y han sido adoptadas por docenas de países.


La efectividad de las vacunas chinas ha estado en duda, en parte porque emplean un método de inoculación centenario. La primavera pasada, el país dijo que aprobaría BioNTech, la vacuna alemana de ARNm fabricada en colaboración con Pfizer. Meses después, China dijo que también estaba cerca de producir su propia vacuna de ARNm. Ninguna de las dos está disponible en la actualidad.

La falta de una vacuna de ARNm por parte de China —y su retraso en la aprobación de una opción extranjera viable— ha abierto ranuras en el relato victorioso de Pekín sobre la pandemia y ha llevado a los expertos a cuestionar si el enfoque del país de que puede resolver la crisis sin ayuda es menos exitoso de lo que los funcionarios quieren hacer creer al mundo.

Bajo el mandato de Xi Jinping, el máximo dirigente chino, el país se ha volcado más en sí mismo, promoviendo la autosuficiencia y defendiendo el desarrollo en áreas como los semiconductores y otras tecnologías. El retraso en el reconocimiento de una vacuna de ARNm extranjera parece ser ahora parte de ese ejercicio profundamente político.

China está tan empeñada en competir con Estados Unidos y Occidente en materia de ciencia y tecnología que algunos miembros de la comunidad científica afirman que es difícil imaginar que el Estado no haya hecho todo lo posible por desarrollar una vacuna de ARNm de fabricación nacional. El hecho de que China se haya quedado atrás en ese frente, y no haya aprobado una opción extranjera fácilmente disponible, ha dejado desconcertados a muchos expertos.

“No sabemos cómo se toman las decisiones hoy en día en China, pero una mejor vacuna sin duda ayudaría a mantener la política de cero covid”, dijo Jin Dongyan, virólogo de la Universidad de Hong Kong que ha instado a sus colegas de China continental a aprobar la vacuna de BioNTech.

“Están presentando al mundo que lo están haciendo bien en el desarrollo de vacunas”, dijo sobre los funcionarios de Pekín. “Y sería vergonzoso para ellos mostrar lo contrario al pueblo chino”.

China afirma que sus políticas sobre el virus, que incluyen confinamientos estrictos, han evitado que millones de personas enfermen. Pero como consecuencia, dicen los científicos, la población no ha acumulado suficiente inmunidad natural para ayudar a combatir la infección severa, lo que hace que las vacunas confiables sean aún más cruciales. Y poco a poco aumenta la presión sobre el país para que adopte un nuevo enfoque.

En los últimos meses, los funcionarios han empezado a discutir abiertamente la necesidad de adoptar una mejor tecnología de vacunas. “Deberíamos aprender de las cosas buenas de otros países, como las vacunas de ARNm”, dijo Zhong Nanshan, el principal científico respiratorio de China, en una conferencia en diciembre. “Han dedicado años a la investigación y han conseguido desarrollar vacunas de ARNm en pocos meses”.

La semana pasada, China aprobó para uso de emergencia una pastilla contra la COVID-19 fabricada por Pfizer llamada Paxlovid, una medida que, según algunos expertos, podría ayudar a cambiar la estrategia de Pekín frente a la pandemia.

No hace mucho tiempo que China parecía dispuesta a incorporar una vacuna de ARNm para la COVID-19. Shanghai Fosun Pharmaceutical, socio chino de BioNTech, dijo a los inversores el año pasado que los reguladores aprobarían su vacuna de ARNm para su uso en China en julio de 2021. La empresa, que había realizado ensayos clínicos a finales de 2020, dijo que podría fabricar hasta mil millones de dosis al año.

Desde entonces, ese optimismo se ha desvanecido. Las autoridades chinas dicen ahora que todavía están revisando los documentos para “tomar una decisión final sobre la aprobación de nuestra vacuna”, dijo una portavoz de BioNTech.

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