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La mejor atención médica, e incluso tratamiento experimental, a Trump, ¿cuánto costó?

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pasó tres días en el hospital. Llegó y se fue en helicóptero. Además, le hicieron varias pruebas de coronavirus y recibió oxígeno, esteroides y un tratamiento experimental con anticuerpos.

A cualquier persona que no sea presidente, eso le costaría más de 100.000 dólares en el sistema de salud estadounidense. Los pacientes podrían verse obligados a pagar facturas considerables y a contraer deudas médicas inesperadas aunque su seguro de salud hubiese cubierto su parte.

Los problemas financieros más importantes no derivarían de la hospitalización, sino de los servicios prestados de manera externa, como el traslado en helicóptero y las pruebas recurrentes de coronavirus.

Trump elogió la alta calidad de la atención que recibió en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed y le ha restado importancia a los riesgos que plantea el virus. “No le teman a la COVID”, tuiteó Trump el lunes, antes de regresar a la Casa Blanca. “No dejen que domine sus vidas”.

En todo el país hay pacientes que ahora enfrentan dificultades por los efectos a largo plazo, tanto financieros como de salud, de haber contraído el coronavirus. Casi medio millón de personas han sido hospitalizadas. Las pruebas de rutina pueden generar miles de dólares de gastos no cubiertos; los pacientes hospitalizados han recibido facturas de más de 400.000 dólares.

Trump no tuvo que preocuparse por los costos de su atención médica, pues los cubre el gobierno federal. A la mayoría de los estadounidenses, incluso a muchos de los que cuentan con cobertura médica, sí les preocupa recibir cuidados de salud que no puedan costear.

Para algunos estadounidenses, las cuentas médicas podrían empezar a elevarse debido a las pruebas frecuentes. Por lo general, las aseguradoras pagan esas pruebas cuando los médicos las solicitan, pero no cuando las exigen los empleadores.

El gobierno de Trump dejó eso claro en junio, cuando emitió lineamientos que estipulan que las aseguradoras no tienen que pagar “las pruebas realizadas para preservar la salud y la seguridad de manera general en el lugar de trabajo”. En cambio, los pacientes deben pagar ese tipo de exámenes de su propio bolsillo. Algunos quizá logren tener acceso a pruebas gratis en centros públicos, y algunos empleadores tal vez se ofrezcan a cubrir esos gastos. Pero el resto podría enfrentar deudas médicas considerables debido a las pruebas realizadas en hospitales o centros de emergencias.

Las pruebas de la COVID-19 pueden ser costosas. Aunque suelen rondar los 100 dólares, una sala de urgencias en Texas ha llegado a cobrar hasta 6408 dólares por una prueba realizada en el auto. Según la firma de datos sanitarios Castlight, en alrededor del 2,4 por ciento de las pruebas de coronavirus que se facturan a las aseguradoras se les cobra una parte del monto a los pacientes. Si consideramos que se han realizado 108 millones de pruebas en Estados Unidos, esto podría significar que parte del costo de millones de pruebas será responsabilidad de los pacientes.

Marta Bartan, una colorista de cabello en la ciudad de Nueva York, tuvo que hacerse una prueba de coronavirus para volver a trabajar este verano. Recibió una factura de 1394 dólares del hospital que administra el puesto donde le hicieron la prueba en su auto.

“Me sentí muy confundida”, dijo Bartan, quien está impugnando el cargo. “Vas a que te hagan una prueba de la COVID-19 pensando que es gratis. ¿Cómo es posible que me cobraron 1400 dólares?”.

La cuenta médica del estadounidense promedio seguiría aumentando en el hospital debido al monitoreo de rutina que reciben todos los pacientes y a los medicamentos administrados mientras permanece internado.

El remdesivir, un nuevo tratamiento para combatir el coronavirus creado por Gilead, cuesta 3120 dólares cuando se compra por medio de un seguro privado y 2340 mediante programas públicos como Medicare y Medicaid.

Trump también recibió un tratamiento experimental con anticuerpos de Regeneron. Actualmente, está disponible para participantes de ensayos clínicos o para aquellas personas que tienen un permiso de “uso compasivo”. En ambos casos, el medicamento suele ser administrado de manera gratuita. Sin embargo, es muy probable que esto cambie cuando el tratamiento termine sus fases de prueba y se lance al mercado comercial. Ese tipo de fármacos son difíciles de fabricar, y otros anticuerpos monoclonales cuestan miles de dólares.

Los economistas de la salud apenas están comenzando a entender los costos totales del tratamiento del coronavirus, así como los científicos apenas están determinando cómo se desarrolla y se propaga la enfermedad. Pero ya tienen algunos cálculos preliminares: el costo promedio de una hospitalización por coronavirus para un paciente de más de 60 años es de 61.912 dólares, según FAIR Health, una base de datos de reclamaciones de seguros.

Esa cifra incluye cualquier servicio médico realizado durante la hospitalización, como las visitas a las salas de urgencias que terminan en un ingreso hospitalario o los medicamentos proporcionados por el hospital.

En el caso de los pacientes asegurados, su seguro médico suele negociar ese precio a un valor más bajo. FAIR Health estima que la suma pagada en promedio es de 31.575 dólares. Esa cantidad, como la mayoría de los aspectos de la atención médica estadounidense, varía mucho de un paciente a otro.

Según los datos de FAIR Health sobre pacientes con coronavirus mayores de 60 años, una cuarta parte de ellos paga menos de 26.821 dólares por su hospitalización. Otra cuarta parte enfrenta cobros de más de 193.149 dólares, en parte porque permanecen más tiempo internados.

Muchos seguros médicos, pero no todos, han dicho que no aplicarán copagos ni deducibles a las hospitalizaciones de pacientes con coronavirus, lo cual podría ayudar a proteger a los pacientes de cuentas exorbitantes.

No obstante, los pacientes sin seguro tal vez tengan que pagar todos los gastos hospitalarios sin acceso a descuentos. Aunque el gobierno de Trump estableció un fondo para cubrir los costos de pruebas y tratamientos contra el coronavirus para las personas sin seguro, The New York Times ha reportado que a algunos estadounidenses sin cobertura médica les han cobrado grandes sumas por sus hospitalizaciones.

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