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Entrevista - Test semi exprés y sin Proust: Unamuno

D. Miguel de Unamuno y Jugo (1864-1936)


Unamuno 'el arrebatos'. Menos mal, suerte tuvo, que no fuimos a la escuela juntos -'ni tampoco a la misma escuela'-: se hubiera quedado con dicho mote, bautizado por el que aquí suscribe y abajo firma.

Y es que D. Miguel, el controvertido Unamuno para -los- Hunos, y el controvertido Unamuno para los Otros, no es que fuera controvertido sino un tonto que espabilaba... vamos, que no se obcecaba; tonto sí pero no necio. Y por eso cambiaba de opinión a cada poco o tanto a lo largo de su vida. Distinto de cambiar de chaqueta, que también hay quienes que medio se atreven de acusarlo de esto... y eso nunca fue así.

Y sí era tonto (y me podría referir en este principio de línea con socorrida frase siguiente para quedar bien... y no es que fuera tonto), porque así se lo decía, repetidamente, su madre en una carta. Sí, cierto: era entonces muy joven y empezaba a despuntar en España... pero era excesivamente joven y su madre le avisaba que no se acercara a la 'aparición' de la izquierda como salvadores globales (que se diría ahora) pues eran lo mismo que los otros y demás etcéteras de siempre: tipo que todos son del mismo collar y amo y, por supuesto, veterinario... o como cojones sea el dicho! El caso es que, muchos años después, acuñó una de sus célebres frases -refiriéndose a lo que había (hubo, hay y habrá)- que decía y dice "LOS HUNOS Y LOS OTROS"... quizá debió pagar royalties a su madre por haberle aclarado las cosas, en aquella lejana advertencia en 'misiva insistencia', aunque él hubiera tardado en pillarlo. Unamuno tenía de tonto y nada de listo pero sí de inteligente con retardo, su madre sólo de inteligente y en tiempo real.

Pero, sí, siempre estuvo avisado que no era muy avezado para la política -como no se puede ser de otra forma para tal menester; si 'te metes' en política es por poco avezado en todo: o al menos que se tenga un interés especial de los denominados, actualmente, aislados. No era muy espabilado a la primera de siempre: quiero decir que siempre se la metieron con entusiasmo o no, debido a su facilidad por entusiasmarse a la primera de cambio y así se la metieron por todas sus escuadras... una y otra vez; pero: era una persona que pensaba (un pensador), muy culto, muy objetivo -demasiado-, y al final del embolado espabilaba y no se callaba y salía de donde se había metido como mejor podía y sabía: siempre con honestidad, no nos quepa duda. Pero tampoco callaba en los 'durantes' de cada engaño: defendiendo lo indefendible... que también hay vergonzosos testimonios de esos que es eso; no os equivoquéis ni que os equivoquen, los hay; pero lo dicho: su integridad afloraba y lo sacaba a flote de todo naufragio en el que se metió el solito por su facilidad de entusiasmo.

No vengo aquí a ensuciar la imagen que tenga la opinión pública, controvertida -por cierto-, ni a nada en particular y sin saber lo que dice el aquí sigue suscribiendo pues éste sigue teniendo un libro sin terminar sobre Unamuno, una investigación histórica, con muchísima documentación y que tal vez algún día vea la luz; y por eso me permito el lujo que si no sé de lo qué hablo... por lo menos sí me hago una idea más real que por las muchas películas que nos cuenten. Le he visto de todo a Unamuno. Y aquí, antes de su entrevista, os dejo un fragmento de lo mucho hallado (en modo ya espabilando de otra -la última- que le habían colado) en el final de su vida y que ya lo tenía muy clarito todo: es una carta (a Spiros Melas, 1936)... leámosle:

Y llego al caso. Celebrábase en un lugar de una provincia próxima a esta una capea o novillada y hallábase en un asiento de tendido, contemplándola, un buen hombre, al parecer, solo entre la muchedumbre. Ciudadano tranquilo y sosegado, sereno de cabeza, sentado en su asiento, con una larga vara entre las piernas, comiendo lomo con pan y bebiendo vino de una bota mientras miraba, sin que nadie le molestara, el espectáculo. De pronto surgió cerca de él una riña, trabáronse de palabras y luego de manos unos "aficionados" y al advertirlo nuestro pacífico ciudadano, a quien nadie le tocaba, pareció como despertar de un sueño y sacudirse del opio de la capea; se irguió en pie, echó al suelo lomo y bota de vino, levantó el brazo enarbolando la vara, hizo con ésta un molinete al aire y exclamó mirando amenazador al cielo: "a quién le pego?". Situación de ánimo análoga a la del nazareno comunista de la procesión de Sevilla.

Y así estamos aquí, en "a quién le pego?" desde el fetichismo mágico pagano hasta el fetichismo mágico católico, desde la barbarie comunista hasta la barbarie fascista, que apunta ya. Pero pura emoción religiosa como la de los aldeanos bávaros de Oberammergaun en 1634? Ni pura emoción revolucionaria -religiosa también- en los otros. "A quién le pego?" Los unos quieren que haya un dios que condene a sus enemigos; los otros no quieren que haya Dios ninguno -a lo más un anti-Dios- mas dudo que haya entre ellos quien crea de veras que le hay ni que no lo hay. (Ya sabe usted que hay ateo que cree que no hay Dios y hay ateo que no cree que le haya. Y son dos cosas diferentes.) Me preguntaba una vez un pobre tonto: "pero usted cree todavía que existe Dios?". Al preguntarme: "pero usted cree todavía que existe Dios?" quiso acaso preguntarme: "pero usted cree que todavía que existe Dios?". Y hube de responderle: "Para contestar a eso tendríamos antes que ponemos de acuerdo sobre tres términos: 1.º, qué entendemos por Dios, y esto nos pediría tanto tiempo, tanto! En siglos no se ha aclarado ello. 2.º, qué entendemos por existir, que tampoco es cosa tan fácil. Y 3.º qué entendemos por creer, y como en esto último no es posible que lleguemos usted y yo a un acuerdo, vale más que hablemos de otra cosa o mejor que no hablemos de nada. Para qué?" Y basta de cosas en el fondo congojosas.

Sí, dejémonos de congojosas cosas. Vamos a lo que vamos:

Entrevista con Miguel de Unamuno

La caza del hombre célebre puede ser considerada como un aspecto evolucionado de la primitiva actividad humana, cuando en el decir paradojal de Hobbes: el hombre era un lobo para el hombre. El símil, es aceptable si se toma en cuenta el difícil acceso a las personalidades. Enantes, sin duda, la caza del hombre, no costaba menos que hoy.

Salimos de caza, buscando la casa de don Miguel. Después de cruzar en las más opuestas direcciones: las calles que la prematura filosofía de la vida torció hacia el absurdo; las calles de veinte años, con aleros románticos, transitadas por amores pasados de moda; las calles de rectos juicios, con grandes anuncios sobre la inmortalidad del alma y las penas de la otra vida, y las calles sobre cuyos muros la literatura de unos niños locos enciende las primeras cerillas, encontramos la callecita recta, sin ladridos de perros ni gritos de hortera, donde vive, en París, sus días de destierro, el ilustre rector de la Universidad de Salamanca.

Nos anunciamos y nos recibe. La seriedad acogedora de don Miguel, contrasta con la nerviosidad de su mano que apenas deja estrechar. Jugando con un pedazo de miga de pan, escucha el objeto de nuestra visita. Nos brinda dos sillas y habla después de un momento en que le vemos saborear el encanto que le produce decir cosas para un país lejano y de dudosa existencia.

- Vea usted, dice, esto tiene una dificultad, yo no soy político; además, ¿cómo hablar de lo que he dicho tantas veces y todo el mundo sabe? Aparte de la universidad, la ocupación de mi vida son los libros.

En ese momento recordamos algunas de sus obras. Tres novelas ejemplares y un prólogo, después de conocer y tratar al maestro, la encontramos "muy suya". La vida de Don Quijote y Sancho, de páginas admirables sobre la filosofía española. El poema teológico "El Cristo de Velázquez", la más reciente, y en la cual Unamuno deja ver su espíritu que según ha escrito en alguna parte, es todavía medieval.

- El momento político de España, continúa él, es muy difícil. En la misma España se ignora lo que pasa.

- ¿...?

- ¿Primo de Rivera?, un vestido de general, un militar... y luego, afirmando la intención de sus palabras, agregó: un militar que no sabe nada de nada, audaz, borracho, putañero, jugador. A estas gentes en las escuelas militares les atrofian el cerebro. Para el gobierno prefiero un civil reaccionario a un militar liberal. Este Primo de Rivera tiene la charlatanería de los andaluces; y, como casi siempre habla borracho, en sus discursos dice cosas muy cómicas. Ya habrá tiempo de hacer una antología de ellos, para regocijo de los niños de las escuelas públicas.

- ¿...?

- Oh, sí, al rey lo trata muy mal, a puntapiés.

- ¿...?

- El rey, es un mal hombre. El rey es el único culpable de todo lo que ocurre en Marruecos. "La cruzada contra el infiel marroquí", como él confesara al papa en su reciente viaje a Italia, le ha perdido. El rey se ha jugado la corona al hacer caso de honor la guerra de Marruecos. Porque, vea usted, estas gentes consideran la guerra como un duelo, y es claro que desde semejante punto de vista se llega a un dilema: vencer o morir. Pero eso es una estupidez. La guerra no es un duelo. Por honor no se puede llevar a un pueblo al sacrificio. El rey está perdido.

- ¿...?

- La República, no hay elección posible. Es absurdo creer que la solución del problema político de España sea la convocación de cortes constituyentes; desde luego que el llamado a convocarlas es el rey, y al primero a quien se discutiría en ellas sería al rey.

- ¿...?

- El príncipe de Asturias, es hemofílico. Don Jaime, el segundo, es sordomudo y el tercero, no se sabe. La República, no hay elección. Habrá dificultades, pero no como las que actualmente existen. Los socialistas andan por allí, es el partido mejor organizado.

- ¿...?

- Nada se sabe de Marruecos, parece que últimamente les han prohibido a los soldados escribir a sus familiares.

- ¿...?

- ¿El robo del régimen pasado?; ahora se roba más. Se violan las cartas particulares, se apresa por pensar, se deporta, y la prensa sólo es libre para atacar al rey, pues la censura únicamente cuida a Primo de Rivera.

- ¿...?

- Siete meses de destierro y hoy, precisamente, cumplo sesenta años. La situación se resolverá muy pronto. El rey no durará mucho tiempo.

El maestro se desampara un momento; su recuerdo vuelve con nostalgia hacia sus familiares y discípulos. Después nos habla de Guatemala, la tierra de Carrillo y la de un señor que conoció hace mucho tiempo. Se interesa por los problemas de América y se duele de que nos conozcamos tan poco. Hoy, como enantes, no se ha querido salvar la distancia que separa a España de América. Hablando de la producción intelectual de España, le confesamos que a América sólo llegan revistas de toros, con el retrato del rey en cada página y gráficas de funciones religiosas o militares; novelas de tema pobrísimo y gastado y obras de jurisprudencia de hace cincuenta años.

- ¿...?

- Cuando seamos libres, interior y exteriormente, se podrá hablar de hispanoamericanismo. No se unen sino los pueblos que se gobiernan por sí solos.

- ¿...?

- Las naciones civilizadas son más bárbaras que las otras. El yanqui pretende civilizar con el exceso de sus fábricas. Esa civilización que vende un reloj a un indio, para que sepa qué hora es, aunque éste no lo quiera comprar.

- ¿...?

- Mi padre vivió en México muchos años. Es tierra que todos los que hablamos español debíamos besar. Abrigo la esperanza de ir a México, y entonces me será fácil conocer su país. El más bello país de la tierra, con una naturaleza incomparable, me han dicho. ¿Usted también es de Guatemala?... Mi acompañante, David González, que ahora estudia medicina en la Universidad de París, le respondió afirmativamente. Y callaron los tres. *

Por L'Etoile, atruena el bullicio del tráfico. Una parisién pasa luciendo, bajo los árboles sin hojas, la última creación de otoño; la sigue un soltero viejo. En el medio día de París una mendiga canta "La donna e mobile".

[1] 24 de noviembre, 1924.

Entrevistado por D. Miguel Ángel Asturias.

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Y como este Test ('cuestionario'/entrevista) no ha sido exprés -en esta ocasión- (aunque tampoco estrés), lo dejamos aquí: agradeciéndole su volcada participación en todo momento para con EuroPost.info. 

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Y por la fecha de la entrevista, obviamente -entra al trapo... siguiendo el símil taurino, y el político por los pases de pecho-, aún le padecía su entusiasmo para hablar de modo entusiasta... o en modo 'desespabilado'? Vamos a dejarlo que iba a mitad de camino... 'talMente'!

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-Todos los domingos os esperamos en este cuestionario/entrevista. Pero todos los días podéis seguir, por supuesto, las demás secciones de esta peculiar web que está obteniendo un éxito insólito en tan poco tiempo- 

18/10/2020 - ENTREVISTA A MIGUEL DE UNAMUNO: ESCRITOR/PENSADOR - POR SEÑOR DE CASCALES 

· Señor de Cascales es autor de más de una veintena de publicaciones: investigación histórica, poesía y otros géneros. http://obra.decascales.com

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