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Narciso Yepes: primer español en saber que el verdadero objetivo de la 2ª bomba Atómica no era Nagasaki

Narciso Yepes

Narciso Yepes, el genial guitarrista, había sido contratado para dar quince conciertos en aquel confín de Oriente, sede del teatro Kabuki y de la tragedia atómica. Narciso Yepes me invitó a acompañarlo en el viaje y acepté. Mi amigo conocía ya el Japón y me dijo, poco más o menos: "El pueblo japonés no es blanco, ni amarillo, ni gris: es japonés. Vive al galope, y a la vez con lentitud, entre volcanes e islas. Su manera de saludar es ya de por sí una inolvidable lección. Kioto te emocionará tanto o más que Bruselas o Munich y, si tenemos la suerte de que llueva, verás danzar a tu alrededor millares de sombrillas multicolores. El avión sale de Barcelona y hace escala en Roma. En Roma, transbordo hasta Beirut. Y de Beirut, en jet, directamente a Tokio, pasando por Teherán, Karachi, Calcuta, Bangkok y Manila".

El trato quedó cerrado. Narciso y yo salimos de Barcelona el 15 de abril de 1963.

Tal vez ya lo supiera antes de esta gira, pues era la segunda vez que visitaba el país nipón y, al parecer, sabía de él y de sus costumbres: por lo menos para respetarlo y tenerlo en alta estima... tal como hemos podido leer en el anterior fragmento en cursiva.

Pero ya en Japón, leamos el siguiente texto:

Salimos de Nagasaki en tren, a primera hora de la mañana, en dirección a Hiroshima. Fue en Hiroshima donde estalló la primera bomba atómica, de mayor potencia que la que destruyó Nagasaki. En el trayecto el señor Tajima nos dijo: "¿Sabían ustedes que fue la meteorología la que determinó la destrucción de Nagasaki? El objetivo era Kohura; pero los pilotos norteamericanos, al llegar a Kohura, se encontraron faltos de visibilidad. Las nubes ocultaban la ciudad por entero. Entonces pidieron por radio instrucciones al Estado Mayor y éste decretó: "Nagasaki"."

El dato, ignorado por mí, me convenció de que nuestra estancia en la ciudad de los grandes astilleros apenas si nos había servido para descorrer un poco el velo de las explosiones atómicas. Quedaban mil preguntas sin contestar. ¿Qué ocurrió inmediatamente después de estallar la bomba? ¿Cuál fue el número de supervivientes en cada una de las dos urbes? ¿Qué asistencia recibieron de las poblaciones vecinas?

Así se lo contaron, por lo menos -decíamos- en su segundo viaje, al genial guitarrista: al lorquino (Lorca, Murcia) universal.

Si no fue el primero, por el "yo" que lo acompañaba y narra este suceso, sería el segundo o uno de los primeros: dependiendo de cuántos españoles estuvieran ante esa revelación... muy poco conocida hasta nuestros días, por no decir enteramente desconocida.

Y no debería ser tan ni poco conocida, pues demuestra que en cada aniversario de tal trágico suceso (desde 1945, un 9 de agosto -como tal día de hoy-) de aquella segunda devastación por otra bomba atómica lanzada tres días después de la de Hiroshima aún se callan o no trascienden determinados asuntos. Pero así es la Historia, que la solemos desconocer porque se lee poco: si es que se contó, escribió y publicó. O, peor, se lee demasiado... de lo mismo, lectura de la que se repite infinitamente (como hoy publicarán un año más) y no la que debimos conocer para saber.

También cabe la posibilidad que fuera una historia inventada por el "yo" narrador. ¿Pero se prestaría a ser coautor de tal mentira el célebre guitarrista murciano? Carece de sentido. Y lo que es peor incluso, ¿se hubiera prestado a no desmentirlo de ser una invención y convivir con ella unos 30 años? Esto huelga una respuesta, pues queda en sentenciada interrogación retórica.

Esto lo contó, escribió, el señor Gironella. Sí, el controvertido D. José Gironella. Al que se le supone el juglar más objetivo, y mejor documentado -coinciden los expertos-, en varias de sus obras referidas a lo que ocurrió en la "Guerra Civil"... aun luchando junto a los franquistas. De hecho, al parecer, fue el primero en acuñar tal denominación para dicha lucha ocurrida en nuestro país entre hermanos. Antes se le llamaba, por la propaganda franquista, como La Cruzada libertadora de los rojos y 'demases' etcéteras blandidos de uno de los bandos: que por cierto sólo hubo uno, el sublevado... que suena más fino que Golpe Militar; pues jamás fueron dos. Otra cosa es como se coció el asunto (la Segunda República y cómo se llegó a ella) y otros etcéteras que se escribieron en su momento pero que tampoco han transcendido como lo que hemos contado, aquí, sobre la ciudad equivocada de Japón como destino a una destrucción. ¡Será por destinos a la destrucción¡

Y es que al parecer los destinos no se equivocan, sino se cambian... por algún motivo, e incluso con alevosía: aunque este no sea el caso, al parecer, en cuanto a la ciudad de Japón se refiere.

Nota: Pedazos de textos, léase con doble sentido -si se quiere-, extraídos de "El Japón y su duende" por José María Gironella; obra publicada en 1964.

Sí, hemos aprovechado que el Pisuerga pasa, en esta ocasión, por la hecatombe 'equivocada' de Nagasaki para recordar a D. Narciso Yepes, a su compañero de viaje -al escritor descollante, José María Gironella- y, por supuesto, a tal horrenda efeméride: en una historia -bastante olvidada, o desconocida y así darla a conocer-, más allá de la curiosidad y la anécdota.

09/08/2020 -  POR SEÑOR DE CASCALES

· Señor de Cascales es autor de más de una veintena de publicaciones: investigación histórica, poesía y otros géneros. http://obra.decascales.com

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