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Aprovisionamiento de material por las C. Autónomas por futuros rebrotes de Coronavirus

Fernando Simón: Pide a las Comunidades, este domingo,
que se haga buen uso del material sanitario.
Los responsables de compras que hace mes y medio confesaban dormir mal y estar angustiados permanentemente por las noticias que llegaban de fábricas y transportistas en China aseguran que ya respiran algo más tranquilos. El suministro de material sanitario, uno de los puntos flacos en la gestión de la crisis del coronavirus, se ha estabilizado. A veces con retraso, pero los pedidos van llegando. Aunque el precio sigue alto y siempre hay algún producto que cuesta conseguir, aquella desesperación que llevó a más de un gestor a fiarse de empresas sin empleados ni experiencia previa está superada. Se ha sustituido por una calma tensa. Las comunidades hacen acopio de material ante un posible rebrote y el Ministerio de Sanidad les exige una vez a la semana conocer cuánto tienen almacenado. El stock es uno de los requisitos para avanzar de fase en la desescalada.

“Hemos estado en guerra”, dice Luis Ruiz Molina, secretario general del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha. “Ahora se compra mejor, pero el precio quedó a un nivel alto y no ha vuelto a bajar”. Tampoco sigue siendo fácil comprar en China, desde donde productos que “tenían que llegar hoy igual lo hacen dentro de cuatro o cinco días”. Por eso las comunidades intentan ser previsoras y acumular reservas. El gasto es enorme. Castilla-La Mancha, por ejemplo, tiene una necesidad semanal de 300.000 mascarillas quirúrgicas. Sanidad exige a las comunidades que le informen cada viernes de su disponibilidad: mascarillas de todos los tipos, kits de PCR, hisopos, gafas, guantes, batas y solución hidroalcohólica. Pero esta misma semana ha enviado una nueva carta a nombre de los consejeros de Sanidad en la que demanda saber si cuentan o no con el equivalente a las necesidades de cinco semanas. Si no es así, les ofrece mandarles material.

“Salvo alguna situación excepcional, todas tienen capacidad de reserva suficiente”, dijo Fernando Simón este domingo en rueda de prensa a preguntas de EL PAÍS sobre la preparación ante un eventual rebrote. “Algunas van un poco justas”, deslizó, sin precisar cuáles. “Pero a priori hay suficiente para funcionar en base a las necesidades actuales”. Si hubiera un “uso masivo”, añadió, sí podría volver a producirse una situación complicada. Simón confirmó también que el Gobierno dispone de una reserva estratégica. Se desconoce dónde se encuentra y cuáles son las existencias reales de material. El Ministerio de Sanidad no facilita esa información, como tampoco divulga los datos sobre stock que le reportan semanalmente las comunidades autónomas, obligadas a hacerlo mediante varias órdenes publicadas en el BOE desde mediados de marzo. Tampoco respondió a las preguntas por escrito de este diario.

Desde el punto de vista del personal sanitario el desabastecimiento no parece resuelto. Una enfermera de un hospital público de Madrid fotografió el viernes pasado el chubasquero de tienda de todo a un euro que le entregaron al empezar el turno. “Parece que sí hay material adecuado, pero no nos los dan”, explicó. María José García, portavoz del sindicato de enfermería Satse, asegura que se siguen sobreutilizando los EPI (equipos de protección individual). “Son de un solo uso pero nunca se usan una sola vez. Las mascarillas quirúrgicas, que sirven para cuatro horas, se usan todo el turno, y las FFP2, durante varios turnos. Y seguimos rociando con lejía los monos de protección”, asegura. Uno de los grandes problemas, añade, es que ha llegado mucho material defectuoso que no se ha validado antes de entregarlo a los profesionales. Se han infectado más de 50.000 sanitarios.

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