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El Señor Coronavirus no confina ni confinará a los suizos

¿El Señor Coronavirus de Suiza?

Elogiado por los suizos de habla alemana, criticado por los de lenguas latinas. En Suiza, Daniel Koch es el rostro de la lucha contra el coronavirus. El jefe de la División de Enfermedades Transmisibles de la Oficina Federal de Salud Pública (OFSP) explica incansablemente la estrategia del Gobierno, que no confina a su población como los países vecinos.

Es él quien está al frente para defender la línea del Gobierno: no decretar el confinamiento general, sino apostar al civismo helvético y a la responsabilidad individual para triunfar sobre la pandemia. Una estrategia que difiere de la de Italia y España, cuyas curvas de progresión del virus también son particularmente rápidas, o las de países vecinos como Francia y Austria, Estados que han decidido confinar a sus poblaciones amenazando a los infractores con sanciones severas.

En todas las conferencias de prensa, Daniel Koch responde incansablemente a las preguntas de los periodistas durante largas horas, siempre en el mismo tono tranquilo, incluso cuando tuvo que admitir que “la situación es dramática”.

Una serenidad que le valió elogios de la prensa alemana. “Como un gurú de la meditación ascética, parece tener éxito en reducir el pulso colectivo de la población suiza a un nivel soportable y más sano”, escribe el diario bernés Berner Zeitung. “A pesar de la naturaleza dramática de los eventos, no le gustan la sangre, el sudor y las lágrimas. Nunca compararía el virus con una guerra, como lo hizo el presidente francés”, agrega el periódico regional Luzerner Zeitung.
“He experimentado muchas cosas terribles”

La carrera de Daniel Koch le ha dado la oportunidad de aprender a mantener la calma durante la tormenta. “He pasado por muchas cosas terribles”, dijo el médico de 64 años. Después de estudiar Medicina en Berna, este ciudadano del Valais se une al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) durante 15 años.

Oficia como coordinador médico y observa de cerca la crueldad humana, especialmente durante la década de la guerra civil en Sierra Leona de 1991 a 2002. “Fue una guerra particularmente brutal durante la cual se cometieron atrocidades. Cortaron manos, explotaron a niños soldados”, dijo al diario Blick. También se ocupa de víctimas de la guerra en Uganda y, en 1994 sigue el genocidio de Ruanda desde Sudáfrica.

Antes de convertirse en una de las figuras públicas más expuestas en Suiza en los controles de la batalla contra el COVID-19, Daniel Koch participó en la lucha de la OFSP contra la epidemia del SARS en 2002/2003 y contra la gripe aviar H5N1. “Tener experiencia con las crisis ciertamente ayuda a mantener la calma en esta situación”, dijo en una entrevista reciente.

En las próximas semanas o incluso meses, Daniel Koch tendrá que movilizar su experiencia y recursos para manejar una crisis sin precedentes, que ha interrumpido el funcionamiento del país. Con su equipo de siete personas trabaja día y noche, siete días a la semana, para superar la pandemia.

Apasionado del canicross (carrera con perros), no ha tenido un minuto para dedicarlo a su pasatiempo. Incluso se vio obligado a confiar a sus dos mascotas a una guardería canina, según informa el Blick. Interrogado por la televisión suiza de expresión alemana SRF, este padre de dos hijas y, recientemente abuelo aseguró a los televidentes que se preocupan por verlo pálido y cansado: “Duermo lo suficiente. Como lo suficiente. Siempre he sido delgado”.
“Una incoherencia dramática”

La presión que pesa sobre los hombros del Sr. Coronavirus es grande, porque si los medios de comunicación de habla alemana se muestran bastante elogiosos con él, en los cantones latinos, el plan de acción de la OFSP y el Gobierno es objeto de muchas críticas. En la Suiza de expresión francesa los llamados al confinamiento total se han multiplicado. Los ciudadanos incluso han lanzado una petición en ese sentido.

En el cantón de habla italiana del Tesino, el más afectado por el COVID-19, también se alzaron voces para exigir que Suiza limite estrictamente a su población, al igual que la vecina Italia. En particular, el ejecutivo de la comuna de Ascona escribió una carta a Daniel Koch. Sus miembros creen que su mensaje no es claro, especialmente cuando dice que las cenas con amigos todavía son posibles en grupos de menos de cinco personas. “Le instamos a revisar sus declaraciones e invitar a todos los suizos a quedarse en su propia casa”, escriben las autoridades de esa turística comuna.

También en el extranjero el plan de acción de salud de Suiza ha generado críticas. En Francia, Loïc Hervé, un senador de la Alta Saboya, interpeló al Ministro de Exteriores de Francia, pidiéndole que procediera contra las autoridades suizas. Considera que Suiza pone en peligro los departamentos de Ain y Alta Saboya, donde residen muchos trabajadores transfronterizos. “Todos los esfuerzos que estamos haciendo aquí son inútiles si la política de salud en el otro lado de la frontera es deliberadamente laxa. Es una incoherencia dramática”, se lamentó en la radio France Bleu Pays de Savoie.

“No somos China”

Las medidas tomadas por las autoridades revelan así una división cultural: mientras que los latinos tienden a exigir el encierro total, las personas de habla alemana se apegan a las normas vigentes. “En la cultura germánica se supone que la responsabilidad individual conducirá a la responsabilidad colectiva. Una visión ajena a la cultura del sur, donde se supone que el orden debe venir desde arriba”, analiza el historiador Olivier Meuwly, en el periódico Le Temps.

Ante las críticas, Daniel Koch nunca se cansa de explicar la estrategia del Gobierno. “Podemos ajustar las medidas un poco más, pero el objetivo no es ir hasta el confinamiento”, dijo en el programa Rundschau de la SRF. Confía en la disciplina de los suizos: “Las medidas que tomamos deben corresponder a nuestra cultura, nuestra sociedad y nuestra democracia. No somos China y no queremos convertirnos en un régimen totalitario”.

Por el momento, el Sr. Coronavirus parece ser convincente, según los resultados de la encuesta del Instituto Sotomo que revela que el 63% de los suizos confía en sus gobernantes en estos tiempos de crisis. ¿Daniel Koch llevará a buen puerto la última misión de su carrera? El hombre, que cumplirá 65 años el 13 de abril, planeaba retirarse. El descanso probablemente tendrá que esperar.

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