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El otro Schindler, tal cual apellidado, de comienzos del siglo XVIII. Español que quería salvar a indígenas del "matadero" portugués

Mucho se ha hablado -y escrito- de las hazañas de los colonizadores. Los 'españoles' se llevan la peor prensa. Y es cierto que hubo de todo: primero buenas alianzas con las mejores condiciones, y un después asesino de las buenas intenciones.

Pero leamos lo siguiente:

"No ha sido de menor consuelo lo que obró el Padre Nicolás Schindler, misionero de Omaguas, en órden á la reduccion de los Pebas. Llegaron algunos de estos infieles dos años há á la reduccion de San Joachin con deseo de hacerse christianos. Añadiéronles nuevas ansias los cariños con que los trató el Padre, quien por no perder una ocasion tan oportuna de reducir á esos gentiles bajó con ellos á visitarlos en sus tierras y los halló que ya estaban disponiendo su pueblo á las orillas de un riacho llamado Chiquita, que entra en el Marañon un dia y algo más de camino abajo de la boca del Napo. El sitio es de los más divertidos y acomodados que hay en toda la Mision. Muy alegres los infieles con la venida del Padre le prometieron juntarian quanto antes á todos sus parientes y otras naciones cercanas y aliadas. Alentólos el Padre con sus persuasiones y regalos, y consagrando aquel sitio con enarbolar una cruz, dió á la nueva reducción el nombre de San Ignacio de los Pebas. Esperamos que con el tiempo ha de ser una de las mejores reducciones del Marañon, si no es que la codicia de los portugueses desvanezca nuestras esperanzas y lleve á aquellos miserables despues de recogidos, al matadero, conforme sucedió pocos años há con la nacion de los Mayorunas, que vivian á la otra banda del Marañon, fronteros con los Pebas. Habiendo nuestros misioneros con harto trabajo amistado aquellos bárbaros con esperanza de entablar con ellos quanto antes una numerosa reduccion, entrados á sus tierras con mano armada dichos portugueses, parte los llevaron cautivos al Pará, en la qual jornada muchos se murieron sin bautismo, y parte auyentaron á lo más retirado de los bosques, á donde es muy dificultoso pueda por ahora penetrar el zelo de nuestros misioneros.

Algunas reliquias desta nacion que habian quedado esparcidas por los bosques más arriba del Napo, recien el año pasado el Padre Nicolás bolbió á amistar con intentos de poblarlos."


AÑO: 1735
AUTOR: Anónimo
TÍTULO: Relación de la misión apostólica en la provincia de Quito de la Compañía de Jesús

Qué pena que a día de hoy no se sepa todavía distinguir entre castellanos y españoles; y, lo que es peor, que un emérito catedrático 'español' dijera que españoles y portugueses eran lo mismo... para atribuirles, a los lusos, la primera vuelta al mundo navegable. Sí, todo un disparate. Que fue un éxito conjunto, insistía el honorable hombre en la mesa política que dio la noticia no hace mucho. Más que disparate. Bueno, por lo menos en el siglo XVIIII ya se sabía distinguir portugueses de españoles. Y ANTES TAMBIÉN... E INCLUSO DE LOS CASTELLANOS.

¡Más Historia y menos historiografía oficial, sostenida por sostenidos académicos, nos vendría mejor para conocer la verdad!

Por lo menos nos queda el buen sabor, de lo leído en el entrecomillado, de la noble intención, y mayor deseo del autor de la carta, que no fueran descubiertos aquellos indígenas a pie de vida junto al Marañón: río éste del Perú y uno de los afluentes del curso alto del río Amazonas en la vertiente del Atlántico

FRAGMENTOS DE LA HISTORIA | EXNEST XÍNOGA

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